El riesgo de ser empresario en China

El riesgo de ser empresario en China

En el país de los dos sistemas, tienes que ser emprendedor, pero no empresario

Si eres empresario de éxito o tienes la mala fortuna de tener pérdidas en tu empresa corres el riesgo de desaparecer. Como ha sido el caso más reciente  del CEO de China Renaissance Holdings, Bao Fan que lleva desaparecido algo más de un mes. Según la información ofrecida por su empresa está «cooperando en una investigación con autoridades de la República Popular».

Otro empresario que ha reaparecido ha sido Jack Ma, fundador de Alibaba, el cual ha «tomado la decisión de trocear su empresa para gestionarla mejor». Esta es una de las fórmulas elegidas por el gobierno chino, aunque no la única.

Con cierta regularidad se lanza una ofensiva contra algunos sectores de la economía china. Las big tech han sido las últimas en sufrir este tipo de control. El regreso de Jack Ma, por ejemplo, puede suponer un alivio para las preocupaciones de las empresas después de la fuerte presión a la que han sido sometidas en los dos últimos años.

Sobre esto, el nombramiento del nuevo primer ministro chino, Li Qiang, y las nuevas estrategias de control parcial de las juntas directivas, apuntan a que la parte más capitalista del mayor régimen comunista está virando hacia una nueva vigilancia comercial. Enmarcada dentro del plan quinquenal número 14 de China para los años 2021-2025. Un proyecto que no les ha fallado en las 13 anteriores versiones. Este cambio de rumbo obedece al bajo crecimiento experimentado debido al Covid, con exiguo 3%, que supone el peor dato de crecimiento de los últimos 50 años.

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Una parte muy importante del crecimiento del P.I.B. chino, proviene del sector privado. Ante esto, ¿cuál es la nueva estrategia china para controlar a sus empresas? Un buen funcionamiento de sus compañías es vital para elevar los pronósticos monetarios. Y el control estatal con las denominadas Golden Shares, son otra de las herramientas utilizadas por las autoridades chinas para conseguir sus propósitos.

Cuando el Gobierno chino llama a la puerta de las empresas pidiendo una participación de una compañía, en realidad no les está consultando, sino realizando una oferta que no la puede rechazar. Para las sociedades hay pocas opciones: vender una cuota a una entidad gubernamental para mantenerse en el negocio. Con esto, el Gobierno lo que consigue es una colaboración más directa en las empresas más poderosas de China. A estas maniobras se las conoce como acciones doradas y, básicamente, son la compra de un porcentaje de la empresa por parte del Estado para mantener el control desde dentro.